Carbonara proviene de carbón y, mientras hay quienes relacionan este concepto a la pimienta negra que se suele añadir en el plato (y en la que macera el guanciale), otros apuntan a los Apeninos (Norte de Italia), donde la actividad laboral más importante era la minería. Al parecer, los carboneros tomaban unos platos de pasta que debían ser comidos nada más cocinarse para que el huevo no se cuajase y fue por ellos, por los que recibió este nombre. La historia también habla del escritor culinario napolitano Ippolito Cavalcanti, como el encargado de bautizar al plato con este nombre, pues en el año 1839 publicó la receta en su libro Cucina teorico-pratica. Y hay quienes apuntan que fue el cocinero Renato Gualandi quien, en mitad de la Segunda Guerra Mundial, creó este plato con los pocos ingredientes que tenía en su despensa (el tocino, los huevos y el queso) para el almuerzo en el que se festejaba el encuentro entre el ejército británico y el americano. Existen varias teorías sobre cómo surgió la salsa carbonara, aunque todas coinciden en el significado de su nombre.